La NOAA, la agencia meteorológica más importante del mundo, acaba de confirmar que hay un 82% de probabilidad de que a finales de 2026 vivamos un Super El Niño. Los modelos climáticos apuntan a anomalías de temperatura en el Pacífico de hasta +3,1 grados centígrados. El último evento de esta magnitud fue en 1877 y mató a 50 millones de personas. Esta vez, los científicos dicen que tenemos tiempo de prepararnos. Pero solo si actuamos ya.
El Centro de Predicción Climática de la NOAA eleva la probabilidad de Super El Niño al 82% para el período octubre 2026 — febrero 2027. El índice Niño 3.4 del modelo europeo ECMWF ha entrado en "territorio récord" según el profesor Paul Roundy de la Universidad Estatal de Nueva York.
Qué es El Niño y por qué este es diferente
El Niño es un fenómeno climático que ocurre cuando las aguas superficiales del océano Pacífico central y oriental se calientan por encima de lo normal. Sucede cada 2 a 7 años, dura entre 9 y 12 meses, y altera los patrones de lluvia, viento y temperatura en todo el planeta. No es nuevo: lleva ocurriendo miles de años.
Lo que hace diferente al fenómeno de 2026 es su velocidad e intensidad. El calentamiento está siendo acelerado de una forma que los modelos no habían previsto hace apenas dos meses. Cuando la temperatura del Pacífico ecuatorial sube 2 grados o más por encima de la media histórica, los científicos lo clasifican como "muy fuerte". Los modelos actuales apuntan a +3,1 grados en noviembre. Eso sería territorio completamente desconocido desde hace 150 años.
🌡️ Los Super El Niños más intensos de la historia — anomalía de temperatura
Qué pasó en 1877: la última vez que fue así de grave
El Super El Niño de 1877-1878 es el mayor evento climático de este tipo registrado en la historia moderna. La anomalía de temperatura superó los 3,5 grados centígrados. El resultado fue una sequía global que golpeó simultáneamente a China, India, Brasil y África subsahariana.
Las hambrunas que siguieron mataron a entre 30 y 50 millones de personas según las estimaciones históricas, lo que equivalía al 4% de la población mundial en aquel momento. Sin embargo, los historiadores y climatólogos son claros en un punto importante: la magnitud de la catástrofe humana no fue solo culpa del clima. Las políticas coloniales de Gran Bretaña, que siguió exportando grano de India mientras la población moría de hambre, multiplicaron el número de muertos.
"La confianza está claramente aumentando en relación a lo que puede ser el mayor evento El Niño desde la década de 1870."
Paul Roundy, profesor de ciencias atmosféricas — Universidad Estatal de Nueva York, mayo 2026Qué va a pasar: los efectos concretos
Un Super El Niño no significa lo mismo en todas partes. Sus efectos son radicalmente diferentes según la región. Mientras unas zonas se ahogan en lluvias, otras sufren sequías extremas. Aquí están los efectos más probables para este evento:
El El Niño de 2023-2024 fue el motor principal de los récords de calor de 2024. Si el de 2026 es significativamente más intenso, los científicos advierten que 2027 podría convertirse en el año más caluroso jamás registrado, superando todos los registros anteriores con facilidad.
España y el sur de Europa tienden a recibir más precipitaciones durante los eventos fuertes de El Niño, especialmente en otoño e invierno. El patrón histórico sugiere lluvias por encima de la media en la Península Ibérica entre noviembre 2026 y febrero 2027.
India, Indonesia, Australia y buena parte de África subsahariana sufrirán sequías severas. Esto afecta directamente a la producción agrícola global, con el riesgo de desabastecimiento de productos básicos y subida de precios de alimentos en todo el mundo, incluida España.
El El Niño favorece la formación de más tormentas tropicales en el Pacífico oriental. CNN ha informado de que la temporada de huracanes en el Pacífico 2026 comenzó ya con esta incógnita sobre la mesa. Al mismo tiempo, el Atlántico suele tener una temporada de huracanes más tranquila.
El El Niño de 1997-1998 drenó entre 32 y 96 mil millones de dólares de la economía global. El de 2026, si alcanza la intensidad proyectada, podría superar esa cifra. La subida de precios de alimentos, los daños en infraestructuras y las crisis humanitarias tienen un coste directo para todos.
¿Hay motivos para el pánico?
La respuesta honesta es: hay motivos para la preocupación, pero no para el pánico. Los científicos son claros en que la situación de 2026 no es comparable a la de 1877 en términos de capacidad de respuesta humana. Tenemos sistemas de alerta temprana, reservas de alimentos, tecnología de irrigación y coordinación internacional que no existían hace 150 años.
Lo que sí es preocupante es la velocidad del calentamiento y la coincidencia con otras crisis globales. El mundo llega a este Super El Niño con inflación estructural, conflictos geopolíticos activos y sistemas de salud todavía recuperándose de la pandemia. La capacidad de absorber shocks climáticos es menor que en momentos de mayor estabilidad.
📅 Calendario del Super El Niño 2026
Cómo afecta a España
Para España, los efectos de un Super El Niño son una mezcla de buenas y malas noticias. El patrón histórico indica más lluvias en otoño e invierno, lo que puede aliviar la sequía crónica que sufre especialmente el sureste peninsular. Ese es el lado positivo.
El lado negativo es económico. La subida de precios de alimentos a nivel global llega también a los supermercados españoles. Los productos que importamos de regiones afectadas por sequías, como arroz, café, cacao y frutas tropicales, pueden encarecerse significativamente. Y si el verano de 2026 viene marcado por olas de calor extremas antes del pico del fenómeno, el turismo y la agricultura también sufrirán.
El planeta nos avisa con tiempo
La diferencia entre 1877 y 2026 no es el fenómeno en sí: la naturaleza hace lo que siempre ha hecho. La diferencia es que esta vez lo sabemos con meses de antelación. Tenemos modelos, datos y capacidad de preparación que nuestros bisabuelos no tenían.
Lo que pase dependerá de cómo usen ese tiempo los gobiernos, las organizaciones internacionales y, en última instancia, cada uno de nosotros. La ciencia ha cumplido con su parte: alertar. Ahora le toca a la política.
Seguiremos actualizando este artículo con cada nuevo informe de la NOAA y el ECMWF. El próximo modelo completo se espera para junio 2026.