Hay nombres que parecen inofensivos hasta que conoces la historia que esconden. Manuel Delgado Villegas vendía dulces de pueblo en pueblo. Su apodo venía del arrope, un dulce de higos que preparaba su padre. Nada hacía presagiar que ese hombre errante se convertiría en el asesino en serie más prolífico de toda la historia criminal de España.
El Hombre Detrás del Apodo
Manuel Delgado Villegas nació en Sevilla el 25 de enero de 1943. Su madre murió al darlo a luz. Su padre vendía arrope —un dulce tradicional andaluz hecho de higos— de forma ambulante por los pueblos. De ahí venía el apodo que lo marcaría para siempre: El Arropiero. Un nombre casi tierno para el hombre que se convertiría en el asesino en serie más prolífico de la historia de España.
Criado por su abuela materna en el barrio de La Cirera, en Mataró, nunca aprendió a leer ni a escribir. Sufría dislexia y tartamudez, lo que le convertía en blanco fácil de burlas durante su infancia. En 1961, con 18 años, ingresó en la Legión Española, donde aprendió una técnica de combate que años después utilizaría como herramienta de muerte. Desertó poco después y comenzó una vida errante que lo llevaría por toda España, Francia e Italia.
📋 Ficha criminal — Manuel Delgado Villegas
Siete Años de Terror
Entre 1964 y 1971, El Arropiero recorrió España como un fantasma. No elegía a sus víctimas por un perfil concreto: hombres, mujeres, jóvenes, ancianos. Se movía constantemente para no levantar sospechas, y vivía en la marginalidad más absoluta. Era lo que los especialistas en criminología llamarían un asesino en serie desorganizado: no planificaba sus crímenes, todos fueron casuales y diferían notablemente unos de otros.
Sus crímenes tenían una característica que perturbó especialmente a los investigadores. En varios casos practicó la necrofilia con sus víctimas. No mostraba remordimiento alguno. Cuando fue interrogado años después, alardeaba de sus actos con una frialdad que dejó helados a los agentes de la Brigada Criminal.
Primera víctima conocida. Comienza su recorrido criminal por la geografía española. Trabaja en empleos esporádicos mientras se desplaza de ciudad en ciudad.
Asesina a Margaret Helene Boudrie, turista francesa, en la finca Can Planes de Sant Jordi. El expediente judicial desaparece por negligencia institucional durante la dictadura franquista. Simplemente lo declaran loco y lo encierran en una institución, sin investigar los hechos.
Viaja al extranjero. Confiesa haber cometido crímenes en París —incluida una prostituta junto al Sena— y trabajar como sicario para la mafia marsellesa. También afirma haber matado a una aristócrata en Francia. Estos hechos nunca pudieron probarse.
Es detenido tras el asesinato de su novia, Antonia Rodríguez Relinque, mujer con discapacidad intelectual. Durante el interrogatorio rutinario, confiesa haberla estrangulado con sus propios leotardos y afirma haber matado a 48 personas más. Los investigadores quedan en estado de shock.
La Confesión que lo Cambió Todo
La detención llegó casi por casualidad. Los agentes buscaban a Antonia Rodríguez Relinque, que había desaparecido en El Puerto de Santa María. Sabían que Delgado era su pareja, así que lo citaron en comisaría para una conversación rutinaria. No sospechaban absolutamente nada especial de él.
"La había estrangulado con sus propios leotardos. Y después, con total tranquilidad, nos dijo que había matado a 48 personas más."
Agente de la Brigada Criminal — El Puerto de Santa María, 1971La confesión desencadenó una investigación sin precedentes en la España de la época. Los agentes recorrieron durante meses los lugares que Delgado señalaba, verificando cada detalle. De los 48 crímenes confesados, pudieron investigar 22 y probar su participación en 7. El resto quedó sin resolver, ahogado en la impunidad de matar a desconocidos sin móvil aparente y en la precariedad investigadora de la dictadura.
Crímenes Documentados
De los asesinatos que la investigación logró esclarecer, estos son los casos que quedaron registrados:
| Año | Lugar | Víctima | Estado |
|---|---|---|---|
| 1967 | Ibiza | Margaret Helene Boudrie, turista francesa | PROBADO |
| 1971 | El Puerto de Santa María | Antonia Rodríguez Relinque, su novia | PROBADO |
| 1964–1971 | Varios, España | 5 víctimas adicionales identificadas | PROBADO |
| 1964–1971 | España, Francia, Italia | 41 víctimas más (solo confesadas) | NO PROBADAS |
Inimputable: El Sistema que Falló
El juicio nunca llegó a celebrarse. Los psiquiatras que evaluaron a Manuel Delgado Villegas lo declararon inimputable: no podía ser considerado penalmente responsable de sus actos. Fue internado en un hospital psiquiátrico penitenciario, donde permaneció durante más de veinte años.
La decisión generó un debate que todavía hoy no está cerrado. Por un lado, los informes confirmaban que Delgado presentaba una personalidad psicopática severa y posiblemente una discapacidad intelectual. Por otro, había planificado desplazamientos, ocultado pruebas y actuado durante siete años sin ser detectado. La línea entre la enfermedad mental y la monstruosidad quedó, como tantas veces, sin respuesta clara.
⚖️ Resolución judicial
El Final del Vagabundo
Tras su puesta en libertad a mediados de los años noventa, Manuel Delgado Villegas volvió a desaparecer. No en el sentido criminal: se diluyó literalmente en el anonimato. Fue visto mendigando por las calles de Mataró, la misma ciudad donde había crecido de niño con su abuela, sin que nadie a su alrededor supiera quién era realmente.
El 2 de febrero de 1998, murió en el Hospital de Can Ruti de Badalona a causa de una afección pulmonar. Tenía 55 años. No hubo titulares. No hubo funeral mediático. El hombre que había confesado 48 asesinatos se apagó en silencio, como si nunca hubiera existido.
Lo que dejó sin resolver
Quedan abiertas muchas preguntas que ya nunca tendrán respuesta: ¿cuántos de los 48 crímenes eran reales? ¿Hubo víctimas más allá de las confesadas? ¿Qué ocurrió realmente en Francia e Italia? ¿Mintió sobre algunos para parecer más poderoso, o hubo más de los que confesó?
El expediente de El Arropiero sigue siendo, en muchos sentidos, el más perturbador y el menos resuelto de la historia criminal española. Un hombre que mató durante siete años sin que nadie lo detectara, que confesó casi medio centenar de asesinatos, y que nunca se sentó en el banquillo de los acusados.
El mayor asesino en serie de España murió en un hospital, mendigando, sin haber dado a sus víctimas ni un solo día de justicia.